"...to enclose the present moment; to make it stay; to fill it fuller and fuller, with the past, the present and the future, until it shone, whole, bright, deep with understanding."
Virgina Woolf, The Years
26.9.11
Got it! (Eureka, or more thoughts on bags)
A while ago I wrote something about women, bags and infatuation. Bueno, pues, aunque usted no lo crea, tal es un problema que en todos estos años no ha dejado de rondar mi cabeza. Y como a Arquímedes, la solución se me ocurrió mientras me bañaba, ja!
Bien. La respuesta no deja de tener ciertos tintes freudianos, y está inspirada también derridárianemente en el falogocentrismo. Porque, bueno, si pensamos en aquello de... bueno, cabe aclarar, que a tal término le sobran un par de letras, le sobra un concepto: dejémoslo en falocentrismo. Bueno, pues, pensando en el falocentrismo, y en aquello de las similitudes fisiológicas y las palancas de velocidad de los autos y demás instrumentos de control, poder, etc., y otros paralelismos formales de carácter íntimo, pues a nadie podrá sorprender que las bolsas también guarden una similitud sorprendente con el aparato reproductor femenino: léase, ambos están hechos para contener, para recibir, para introducir, etc.
Ecco! O, en su defecto, Eureka! He ahí el origen de la fascinación. Como en los entes del género masculino, una fascinación inconsciente por sí mismo. Por nosotras mismas.
PD: ¿Podría decirse tal vez que es también, inconscientemente y en ambos casos, una fascinación por el placer?
8.3.11
Toques (de los eléctricos) para la liberación femenina
Documental de John Berger, Ways of Seeing: Women on Art, de la BBC.
7.10.10
Rojo
Lo siguiente no es producto de mi vanidad, es un hecho científicamente comprobable:
¿Será mi gorro? Ni siquiera traigo aretes y hace un chingo que no me quito el bigote... Otro. Chale, qué onda. Pues no, si hasta parezco niño. Dále, me cagan estos pinches rucos.
Así reaccionaba mi cerebro ante las inusuales e incómodas miradas masculinas que me echaban mientras caminaba, ojeando de vez en cuando mi reflejo en algún vidrio de auto o establecimiento. Reflexioné seriamente sobre el posible origen de tal fenómeno. Finalmente reparé en mi chamarra roja y en la similitud de efectos que tal elemento de mi ajuar había causado en anteriores ocasiones y en distintos puntos del continente.
"Rojo = sexy? pasión? sexo?" será alguna máxima que consciente o inconscientemente reconocerán una cantidad considerable de cerebros, causando las correspondientes sinapsis en los momentos correspondientes.
30.5.10
de lo femenino imaginario IV - Infatuation, bags
Cada vez que paso enfrente de un aparador que exhibe bolsas sin poder apartar la vista, no puedo dejar de escuchar en mi cabeza la pregunta que me hizo un chico alguna vez "What's all this infatuation with bags?"
En ese momento íbamos pasando delante de una tienda cara que tenía un aparador donde las bolsas se mostraban como si fueran una revelación mísitica, como si tuvieran poderes sobrenaturales para conferir distinción y felicidad eternas a quienes las poseyeran. No pude evitar sentirme como una chica tonta de un comercial de Palacio de Hierro. Tampoco pude contestarle algo inteligente. No pude desmentirlo. No pude mentir.
Indulge yourselves:
16.3.10
de lo femenino imaginario III - Beauty, Fashion and Men
Estaba viendo un reality show de modas, y de repente todo fue demasiado obvio: no hay hombres, nada diseñado para hombres, sólo mujeres en la pasarela, sólo ropa para mujeres. Y recordé esto y otras cosas.
Otra vez, platicando con un amigo, llegamos a la conclusión de que la femeneidad masculina es asombrosamente (tal vez incluso patológicamente) negada (a pesar del reciente fenómeno del metrosexual-ismo).
6.11.09
De lo femenino imaginario II - Ideal
_____________________- Regina Spektor
Haz click en las partes del cuerpo para formar tu mujer ideal, o algo así decía el anuncio con la caricatura de una chica peliroja de curvas pronunciadas en un trajecito azul apretado. Seguro, from this very moment, habrá ya quien se reacomode en el asiento, quien se reacomode la corbata, quien carraspee, quien volteé a ver a sus alrededores, o imagine, o recuerde, buscando...
Come to think of it, ha habido miles de encarnaciones distintas del deseo - desde las que ahora llamaríamos regordetas figuras de las estatuillas de primeras y desconocidas civilizaciones, o de las mujeres de las pinturas de Rubens (con pieles que ahora algún anuncio llamaría imperfectas), hasta las hiper-delgadas modelos que se alimentan de lechuga y agua y se acostumbran a sentir hambre (y que tal vez recuerden en las noches de insomnio el placer que producen la grasa, el azúcar, los carbohidratos y sus combinaciones en el paladar y en el olfato).
De lo que es natural, sólo dios sabe, supongo. Pero los cuerpos tienen sus caminos propios, se expanden a placer o no, cambian, se transforman, son. Al respecto, podría recordar varias anécdotas y datos curiosos. Por ejemplo, que en una tribu africana son los hombres los que se decoran con pinuras y trajes y accesorios vistosos, imitando los bailes de cortejo de ciertos animales, mientras las mujeres los miran, eligen, y luego escapan con ellos. Que alguna vez escuché a dos mujeres increpar e incluso expresar sentimientos de náusea frente a una fotografía que mostraba los pliegues de la carne de una mujer desnuda, que poseía dimensiones muy similares a las de ellas. Que algún filósofo, Derridá creo, alguna vez dijo algo así como que lo que se llama amor no es sino deseo. Que en un documental de Discovery Channel dicen que hay quienes se enamoran en 8 segundos a través de ningún otro sentido o saber que no sea el de la vista. Que Ana María Shua escribió algo breve sobre un hombre que en sueños perseguía con ansia a una mujer y que, al despertar y verla junto a él, se sintió fastidiado. Que Octavio Paz alguna vez habló del erotismo, como el deseo de tocar el alma, y no sólo el cuerpo:
_____Maybe one day you'll understand
_____I don't want nothing from you
_____but to sweetly hold your hand
_____Just come and open your folding chair next to me
_____My feet are buried in the sand
_____And there's a breeze
(Again, by Regina Spektor:)











