"...to enclose the present moment; to make it stay; to fill it fuller and fuller, with the past, the present and the future, until it shone, whole, bright, deep with understanding."

Virgina Woolf, The Years


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26.9.11

Got it! (Eureka, or more thoughts on bags)


A while ago I wrote something about women, bags and infatuation. Bueno, pues, aunque usted no lo crea, tal es un problema que en todos estos años no ha dejado de rondar mi cabeza. Y como a Arquímedes, la solución se me ocurrió mientras me bañaba, ja!

Bien. La respuesta no deja de tener ciertos tintes freudianos, y está inspirada también derridárianemente en el falogocentrismo. Porque, bueno, si pensamos en aquello de... bueno, cabe aclarar, que a tal término le sobran un par de letras, le sobra un concepto: dejémoslo en falocentrismo. Bueno, pues, pensando en el falocentrismo, y en aquello de las similitudes fisiológicas y las palancas de velocidad de los autos y demás instrumentos de control, poder, etc., y otros paralelismos formales de carácter íntimo, pues a nadie podrá sorprender que las bolsas también guarden una similitud sorprendente con el aparato reproductor femenino: léase, ambos están hechos para contener, para recibir, para introducir, etc.

Ecco! O, en su defecto, Eureka! He ahí el origen de la fascinación. Como en los entes del género masculino, una fascinación inconsciente por sí mismo. Por nosotras mismas.


PD: ¿Podría decirse tal vez que es también, inconscientemente y en ambos casos, una fascinación por el placer?

8.3.11

Toques (de los eléctricos) para la liberación femenina

En un programa de televisión entrevistaron a un señor que trabaja en el Tenampa, conocido antro de perdición en la afamada plaza Garibaldi en el DF. El oficio de dicho señor es llevar una máquina que proporciona descargas eléctricas -conocidas como "toques"- a los agradecidos clientes. Entre los beneficios de dicha práctica, el señor de los toques enumeró la reducción del estrés, el fortalecimiento del corazón y el incremento del apetito sexual. Además de esto y según el susodicho, los toques sirven para que los hombres demuestren qué tan machos son, y a las mujeres les sirve "para la liberación femenina".

Mjm... la contradicción es más que evidente. Ahora bien, si pensamos en las relaciones interpresonales de carácter heterosexual, la imagen sería algo así como un carro siendo llevado por caballos que corren en direcciones opuestas, como se muestra a continuación:



Bien. Nótese el gesto apropiado de ambos caballos, que bien podrían pertenecer a una película de terror. Indeed, something's not quite right. Me parece que eso de "la liberación femenina" seguirá siendo una lucha a) interminable, b) con alcances limitados y  por si fuera poco c) condenada, ridiculizada y/o minimizada sin la transformación de los dos sexos involucrados. Necesario es y de sobra decirlo, que se transformen las concepciones y conductas tanto de las mujeres como de los hombres.

Qué dificil renunciar a las comodidades y privilegios. Más difícil aún reconocerlos. Sin embargo y como diría mi abuela: no se hagan los occisos. Hacerlo, desde mi punto de vista, sólo seguirá provocando más fracturas, y fomentando la aceptación, indiferencia y/o justificación de las muchas formas de violencia. Aclaro: ambos sexos, ya que, muy lamentablemente, las situaciones en las que la mujer se encuentra en desventaja se mantienen gracias a los prejuicios que tanto hombres como mujeres tienen sobre qué debe ser una  mujer (y llamo la atención sobre la palabra "que"), así como a las conductas guiadas por estos prejuicios.

De pilón, ahí les va una bonita exploración de la mujer y el desnudo en la historia del arte:



Documental de John Berger, Ways of Seeing: Women on Art, de la BBC.

7.10.10

Rojo


Lo siguiente no es producto de mi vanidad, es un hecho científicamente comprobable:

¿Será mi gorro? Ni siquiera traigo aretes y hace un chingo que no me quito el bigote... Otro. Chale, qué onda. Pues no, si hasta parezco niño. Dále, me cagan estos pinches rucos.

Así reaccionaba mi cerebro ante las inusuales e incómodas miradas masculinas que me echaban mientras caminaba, ojeando de vez en cuando mi reflejo en algún vidrio de auto o establecimiento. Reflexioné seriamente sobre el posible origen de tal fenómeno. Finalmente reparé en mi chamarra roja y en la similitud de efectos que tal elemento de mi ajuar había causado en anteriores ocasiones y en distintos puntos del continente.

"Rojo = sexy? pasión? sexo?" será alguna máxima que consciente o inconscientemente reconocerán una cantidad considerable de cerebros, causando las correspondientes sinapsis en los momentos correspondientes.

30.5.10

de lo femenino imaginario IV - Infatuation, bags


Cada vez que paso enfrente de un aparador que exhibe bolsas sin poder apartar la vista, no puedo dejar de escuchar en mi cabeza la pregunta que me hizo un chico alguna vez "What's all this infatuation with bags?"

En ese momento íbamos pasando delante de una tienda cara que tenía un aparador donde las bolsas se mostraban como si fueran una revelación mísitica, como si tuvieran poderes sobrenaturales para conferir distinción y felicidad eternas a quienes las poseyeran. No pude evitar sentirme como una chica tonta de un comercial de Palacio de Hierro. Tampoco pude contestarle algo inteligente. No pude desmentirlo. No pude mentir.

Indulge yourselves:














16.3.10

de lo femenino imaginario III - Beauty, Fashion and Men

Alguna vez alguien me confesó un deseo y una frustación secreta: me gustaría poder adornarme y ponerme ropa de colores, ropa más bonita, como las mujeres; para los hombres no hay opciones, son sólo pantalones, las mujeres pueden usar pantalones, faldas largas, cortas, vestidos, blusas, etc. ¿Por qué los hombres no podemos arreglarnos así?

Estaba viendo un reality show de modas, y de repente todo fue demasiado obvio: no hay hombres, nada diseñado para hombres, sólo mujeres en la pasarela, sólo ropa para mujeres. Y recordé esto y otras cosas.


Alguna otra vez leí cómo hubo un cambio radical en la vestimenta masculina hacia... el siglo XX? O tal vez el XIX? El autor (cuyo nombre he olvidado, lamentablemente) comparaba las vestimentas femeninas y masculinas en los anuncios de ropa de los 20's (1920's), y resaltaba la sobriedad y simplicidad de los trajes de los hombres con la riqueza y coquetería de los de las mujeres. El autor resaltaba también las radicales diferencias entre estos trajes y otros de periodos históricos anteriores, digamos, el barroco. Podríamos pensar también en otras culturas, como las Indias, por ejemplo, pero hay otras muchas.





Otra vez, platicando con un amigo, llegamos a la conclusión de que la femeneidad masculina es asombrosamente (tal vez incluso patológicamente) negada (a pesar del reciente fenómeno del metrosexual-ismo).

Y la pregunta es: ¿por qué la belleza ha sido desterrada del hombre? o ¿por qué el hombre ha desterrado la belleza de sí mismo? ¿O por qué lo ha permitido?


Y para los machines que estén pensando pus es que han de ser maricas, o alguna otra imprecación primitiva por el estilo, les digo: think twice cabezas duras - o más bien, begin to think.

6.11.09

De lo femenino imaginario II - Ideal

__________________I've got a perfect body
__________________But sometimes I forget
__________________I've got a perfect body
__________________'Cause my eyelashes catch my sweat

_____________________- Regina Spektor


Haz click en las partes del cuerpo para formar tu mujer ideal, o algo así decía el anuncio con la caricatura de una chica peliroja de curvas pronunciadas en un trajecito azul apretado. Seguro, from this very moment, habrá ya quien se reacomode en el asiento, quien se reacomode la corbata, quien carraspee, quien volteé a ver a sus alrededores, o imagine, o recuerde, buscando...

Come to think of it, ha habido miles de encarnaciones distintas del deseo - desde las que ahora llamaríamos regordetas figuras de las estatuillas de primeras y desconocidas civilizaciones, o de las mujeres de las pinturas de Rubens (con pieles que ahora algún anuncio llamaría imperfectas), hasta las hiper-delgadas modelos que se alimentan de lechuga y agua y se acostumbran a sentir hambre (y que tal vez recuerden en las noches de insomnio el placer que producen la grasa, el azúcar, los carbohidratos y sus combinaciones en el paladar y en el olfato).

De lo que es natural, sólo dios sabe, supongo. Pero los cuerpos tienen sus caminos propios, se expanden a placer o no, cambian, se transforman, son. Al respecto, podría recordar varias anécdotas y datos curiosos. Por ejemplo, que en una tribu africana son los hombres los que se decoran con pinuras y trajes y accesorios vistosos, imitando los bailes de cortejo de ciertos animales, mientras las mujeres los miran, eligen, y luego escapan con ellos. Que alguna vez escuché a dos mujeres increpar e incluso expresar sentimientos de náusea frente a una fotografía que mostraba los pliegues de la carne de una mujer desnuda, que poseía dimensiones muy similares a las de ellas. Que algún filósofo, Derridá creo, alguna vez dijo algo así como que lo que se llama amor no es sino deseo. Que en un documental de Discovery Channel dicen que hay quienes se enamoran en 8 segundos a través de ningún otro sentido o saber que no sea el de la vista. Que Ana María Shua escribió algo breve sobre un hombre que en sueños perseguía con ansia a una mujer y que, al despertar y verla junto a él, se sintió fastidiado. Que Octavio Paz alguna vez habló del erotismo, como el deseo de tocar el alma, y no sólo el cuerpo:

_____Maybe one day you'll understand
_____I don't want nothing from you
_____but to sweetly hold your hand

_____Just come and open your folding chair next to me
_____My feet are buried in the sand
_____And there's a breeze

(Again, by Regina Spektor:)