"...to enclose the present moment; to make it stay; to fill it fuller and fuller, with the past, the present and the future, until it shone, whole, bright, deep with understanding."

Virgina Woolf, The Years


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7.9.13

Portraits (en orden de aparición)





I.
Sonríe. Desmorona pan, se voltea y lo obsequia a los pájaros. Y tiene al lado de la mesa, sobre una jardinera, un libro de Virginia Woolf: Flush. Y atiende a los clientes que llegan a pedirle atole y tamales y les regresa su cambio. Y tiene una presencia que calma el aire, que lo llena con la honestidad de su sonrisa, de sus ojos grandes, de su cabello lacio.

II.
Observa. Piensa. Deduce. Infiere. Pregunta. ¿Me compra un mazapán?, interrumpiendo mi lectura. Pero no sólo eso: ¿Le caen mal esas señoras? Volteo a donde se dirige su mirada, del otro lado del vidrio, a la mesa casi contigua a la mía donde toman café y platican dos mujeres. No... ¿lo dices por que crees que hacen ruido? No, no me molesta, no las escucho. Sonreímos y me da las gracias. Después lo veo acercarse a la mesa frente a mí, ofrecer mazapanes a la familia que la ocupa, y después preguntarles ¿Para qué es esto? Señalando una caja blanca de madera adosada a la pared, con la leyenda "Sugerencias". La familia le ofrece sus explicaciones. El niño sonríe, da las gracias, y sale a ofrecer mazapanes a las mesas de afuera.

III.
No lo veo, sólo lo escucho: el sonido que sube desde la esquina de la calle empujado por el aire, deslizándose por el balcón hasta llegar al sillón donde dormito. Una armónica. Y lo imagino tocando.

IV.
Entra con un aire de mucha confianza, cargando un estuche con su guitarra adentro. La miro, porque pienso que también será una comensal, y me sonríe, devolviéndome la mirada, igualmente fija. Después pasan otras cosas, el arroz y las tortillas, y la olvido. Después escucho detrás una voz delgada, con una emoción que no acaba de revelarse por completo, y la música tenue que la acompaña. Y después su voz segura, reaccionando ante la generosidad de una niña pequeña: ¡Gracias hermosa! Y volteo, y nos miramos y sonreímos de nuevo. De ahí en adelante la mantengo en mente, y escucho cómo su voz crece. Cuando se va, sólo veo su espalda llevando su guitarra.

7.6.11

Meglio non parlarne

Ci sono certe cose sui quali e meglio non parlare. Non perche ci sia bisogno di mantenerli segreti. Non è per questo. Anzi, ci sono certe cose, certe sperienzie che, quando diventano parole, rimangono soltanto parole, e non riescono a trasmettere nulla, a dire nulla, oppure gli altri non riescono ad ascoltarli, a capirli, e tutto quello che ci portavamo dentro sparisce, come un fiore buttato nel cestino dei rifiuti. E la nostra testa comincia a tornare giù, e anche i nostri occhi. E c'è un silenzio molto triste. Un tesoro sparito, consegnato a nessuno. È per questo che a volte è meglio non parlarne di quelle sperienze che gli altri non saranno riusciti a capire. Perche magari le sperienze andranno via da noi, e li perderemo per sempre.

20.4.11

20 pesitos, 5 pesitos

I.
Tengo trenzitas, cuernitos, galletas, todo está muy rico, ¿cuál le doy? ¿Cuánto cuestan? Veinte pesitos, pero si me adivina la adivinanza se las regalo, pero si no me la adivina me las compra. ¿A ver? Ruge fuerte como el león y brilla como el trueno. Mmm... Pensé en el trueno: brilla, ruge, pero la respuesta no puede estar en la adivinanza... No sé. ¡El trueno! ¡Pero la respuesta no puede estar en la adivinanza! ¿Por qué no? Pues... Porque... ¿Cómo...? Bueno, la verdad la cambié, porque me la habían dicho que era brilla como el oro, pero el oro es dorado y los truenos son blancos, y pensé en el oro blanco, pero no, por eso mejor digo como el trueno. ¿Cuál le doy? Le dí un billete de veinte y lo escuché decir exactamente lo mismo a los de la mesa de al lado. Inteligente el chico, cargando su tinaja de plástico azul con bolsitas de panes y galletas, cuatro por bolsita, tendría unos diez u once años, a lo mucho, y madera de vendedor, en domingo por la noche.

II. 
Salimos del cine ya muy noche, cerca o después de las doce. Estaba enfrente de la casilla de pago, del otro lado del carril, del lado del copiloto. Era muy pequeñita, llevaba dos ramos de alcatraces un poco maltratados, y los alzaba a los coches que pasaban. Cuando nos detuvimos para pagar bajé el vidrio y le pregunté cuánto costaban, veinte pesos, me dijo, y me miró con unos ojos hundidos entre arrugas y rodeados por el cabello grisáceo, que llevaba atado en dos trenzas que parecían unirse sobre su espalda. Saqué dos monedas de diez pesos y se las dí. Me dio el ramo de alcatraces y sonrió, me dijo algo así como que Dios la bendiga.

III.
No, gracias m'ijo, no. Ahi pa' la vuelta. El taxista movió la mano, y luego me dijo, siempre piden, uno pasa por aquí seis o siete veces al día, y siempre te quieren limpiar el vidrio, no es que me agüite, antes les daba siempre, pero mire, el otro día iba pasando y los vi con una bolsa de plástico, e hizo un gesto de tomar una bolsa con las dos manos y llevársela a la nariz, con quién sabe qué, y pa' eso les da uno el dinero, no es que me agüite, no es eso, mire, el otro día se subió una señorita, traía unas tortas, a sú..., hasta se me antojaron, pero unas tortas, unas tortotaaas, y movía las manos como si tomara una bola en cada una, con gran emoción y diciendo tortotas cada vez con más enjundia y prolongando más las a's, no, no creo que este hablando de ese tipo de tortas, no se atrevería, ¿o sí? Pensé. Se acercó un chamaquito y la señorita bajo el vidrio y le dió una torta, ¿y sabe qué le dijo? Te pedí dinero, no comida, por eso yo ya no les doy nada, y son tontos, mire, el otro día fui a la panadería, había un chamaquito pidiendo dinero, yo le dije, te compro lo que quieras, órale, escoge, yo te lo compro, no quiso, cuando salí le di un pan, ¿y sabe qué hizo? Lo tiró. Yo, si no tengo hambre, pues me lo guardo para después o lo vendo o algo, pero son tontos. Mire, yo no es que me agüite, no, no es eso, mire, yo voy con mi hermano, y nos encontramos que al viejito, que a la señora con sus niños, que al niño, y sacamos cinco pesitos, y órale, cinco pesitos, el otro día íbamos en la calle y se acercó un señor a pedirnos, mire, yo le dí cinco y mi hermano cinco, y ya nos fuimos a un bar, yo no tomo, yo no tomo nada, pero nos fuimos ¿y sabe a quién nos encontramos? Al señor, y ya andaba con una mujer, ¿y para eso quería el dinero? No, uno que trabaja, y ahi anda dando, y pa qué.

4.2.11

El camión y el enemigo



¿Why on earth did I not choose the seat next to the empty seat? 9 is a nice number, after all. O eso pensé hasta que identifiqué al pasajero de al lado, quien era lo suficientemente grande como para hacerme pensar que no iba a caber en mi asiento. Pasajera, en realidad. Y encima tenía que empezar a hacerme el small talk, tal vez todo para alcanzar el momento en que, tras callar un medio segundo, miraría hacia atrás y me diría: allá atrás hay muchos asientos libres; una vez acomodada en mi lugar, era imposible que me moviera.

Ella, al parecer, estaba muy interesada en la película, una especie de falso documental sobre una creatura sobrenatural encontrada por científicos alemanes, o algo así. ¡Ay, esa película me gusta!, dijo, y yo, con mi inevitable y maledetta amabilidad, contesté ¿Ah sí? No la he visto... Sin embargo, mientras avanzaban los segundos, recuerdos vagos llegaron a mi memoria: ¡Ah sí! Es esa de... Hell Boy. Desilusionada, la pasajera profirió ¡Ah! Yo pensé que era ese programa sobre un extraterrestre que encontraron, ¿sabe? Por que sí lo encontraron de verdad. ¿Ah sí? Sí, lo tienen allá, en Estados Unidos, dicen que es así y asado, etc.

¿Pero no es de demonios verdá? No, creo que no... Bueno, el personaje principal creo que sí es un demonio, pero no es de miedo, dije acertadamente. Aparentemente, una cosa llevó a la otra: ¿Usted es católica? Yo solté un sonidito que pretendía denotar ambigüedad mientras subía y bajaba los hombros: Eh... Pues sí ¿verdá? No todos somos tan católicos como debiéramos, pero es que, bueno, ya sabe, cuando en la misa dan los sermones y eso un padre dijo que ver películas de miedo era muy malo... ¿Ah sí? Sí, porque es como ¡adorar al enemigo! Entonces sí saqué mis audífonos, me los puse y le subí mucho al volumen. Pensé, sin poder evitarlo, en algún pasaje del Apocalipsis que no he leído pero que dice algo así como que en los últimos tiempos el demonio se disfrazaría de Dios, etc. Pensé también que, de ser cierto, el fin de los tiempos ha durado ya muchos muchos, demasiados, siglos.

Yo creo que la señora no le entendió muy bien a la peli, y finalmente se durmió, invadiendo un poco más mi precario espacio vital. En una de esas se paró al baño, y ya no regresó. Desconozco aún su paradero. Sólo espero que siga existiendo en este plano y no haya sido extraviada por algún ser sobrenatural.

AFTERTHOUGHTS
Espero, también, que la pasajera algún día logre descubrir al verdadero "enemigo". Por ejemplo, para los hinduistas, el demonio de la ignorancia que derrota el dios Siva.

31.3.10

Otras nubes

Será la nostalgia confesada que influye y distorsiona la visión, pero las nubes que pasan sobre la tierra del hogar parecen más bellas, blancas y brillantes.

11.3.10

Colibrí y Pomplamoose


Hoy el universo me sonrío, y my friend me regaló otro trocito de infancia revisitada.

Entré a la librería buscando un regalo, no lo tenían, y después de dar unas vueltas y llegar finalmente a la sección de niños, empecé a quejarme mentalmente de la bola de libros viejos y desordenados que tenían. Sin esperanzas de comprar algo, me encontré sin darme cuenta con una revista delgada y azul que tenía en letras amarillas la palabra COLIBRÍ. ¡Aaaaaaaaaaaaaah! Grité mudamente, abriendo la boca pero sin emitir sonido - iba sola y la gente se podía asustar.

Bueno... tuve que dejar salir un ¡qué chido! un ¡no manches! y otro ¡aaaaah! cuando descubrí los números que traían a Tiburi, a Dedos de Luna y al Circo que llego de Marte, respectivamente. ¡Aaaaaaaaaaaaah! ¡Todavía no puedo creerlo!

Acá les comparto las portadas, son la neta.







Además, nunca había tenido un número delgadito en mi mano, nunca, sólo los tomos gordos, de pasta dura blanca con rojo (perdí los dos primeros tomos en una inundación). Es una experiencia maravillosa sentirlos ligeritos entre las manos y hojearlos.

Luego mi amiga Bárbara me pasó un link de una versión de My Favorite Things, de la peli de The Sound of Music (La novicia rebelde le pusieron en México), en una maravillosa versión de el grupo Pomplamoose.





A mi tía Mar le fascinaba, la veíamos casi cada fin de semana si se podía, y cantábamos las canciones.


Acá les dejo un link a otra entrada sobre estos cuentos, con links a la página donde los pueden leer en la versión digital: http://the-years.blogspot.com/search?q=dedos+de+luna

4.3.10

Revisiting Beethoven

La locura no es sino una forma suprema de lucidez. El uso del vocablo hace alusión a una apariencia, que tiene su origen en la incapacidad de comprender del que observa.

Si no me creen pregúntenle a Shakespeare, o a Beethoven.


http://www.youtube.com/watch?v=lsFvnL7e1cE

22.2.10

La tecnología avanza, los valores morales caducan, y los éticos siguen ausentes.



http://www.goear.com/listen/771ffe1/justicia-lila-downs

19.2.10

A Banana le gustaría venir a México

Q. You must have travelled to many places already. Where did you like it best? And where would you like to visit in the future?

A. I really loved Sicily. In the future I would like to see the ruins and the desert of Mexico. I also would like to travel all around Hawaiian Islands.


Otras preguntas a las que contesta Banana Yoshimoto en su página oficial son sus colores, películas y músicos favoritos, cómo es que empezó a escribir; hay otras preguntas raras también, como una chica que pide un consejo sobre una relación con un hombre casado.

Acá van unas que me gustaron:


Q. How did you come up with this pen name, Banana?
A. Just because I love banana flowers.

Q. I heard that you have tatoos. What kind of design are the? And on what part of your body?
A. I have one of banana on my right thigh and another one of Obake-no-Q-Taro on my left shoulder.

Q. What is your favourite season? And why?
A. Summer. Because I love the sea.

Q. Is there any particular reason why there are often deaths described in your novels?
A. Death attracts me the most as a big motif for a writer to investigate for life.

Q. How did you spend your school days?
A. I didn't do much sports, just stayed up until late, writing novels. As a result I was dozing in class every day. In addition to that, booze came into my life at university. It's almost like I went to university to learn how to drink. Still I have no regrets about those days...though I wish I had studied a bit harder then.

Q. Why do you describe supernatural power such as premonitory dreams? Have you experienced such power yourself?
A. I don't have any experience myself, but there are many people around me who have that kind of power. So, I take it rather natunrally. The overall mysteries of this world are one of the themes of my work. So, I take to it rather naturally....

Q. Do you have the problem of discrimination of women in today's society in your mind when you are writing?
A. I don't in my work...though I feel some discrimination occasionally in real life. You may sense it in my books as a result.

Q. What is your favourite colour? And what's the reason?
A. Orange. Because it makes me feel energetic for some reason.

Q. Many depressive things are happening today. How do you think we should live at this time?
A. The only thing that we should have in mind is not to use our time to fear. And we should prepare some specific countermeasures to some extent. There is nobody who has no fear about the future. Thus we should do what we can do now, instead of just worrying about the future in vain. That's what I truly think. One other thing we should do is to look for some friends with similar sensitivity.

Acá los FAQ's en su página oficial


14.2.10

Prayer

Where the mind is without fear and the head is held high
Where knowledge is free
Where the world has not been broken up
into fragments by narrow domestic walls

Where words come out from the depth of truth
Where tireless striving stretches its arms towards perfection
Where the clear stream of reason
has not lost its way into the dreary desert sand of dead habit

Where the mind is led forward by thee into ever-widening thought and action
Into that heaven of freedom, Father, let my country awake

- Gitanjali, Rabindranath Tagore

14.1.10

Los ríos y los humanos


Hay una teoría que dice que todos los ríos tienen una longitud igual a exactemente 3.1416etc. veces la distancia en línea recta que existe entre el punto donde nacen al punto donde desembocan. No sé si me explico. Un río podría recorrer una trayectoria recta para desembocar en el mar, pero no, en lugar de hacer algo tan simple, sencillo y práctico se alarga, se prolonga, da vueltas, se inventa curvas, avances y retrocesos, se complica las cosas, vamos, para llegar al mar. Esa serie de bellas e interesantes complicaciones es el resultado de la trayectoria recta ideal multiplicada por 3 (3.1416etc. para ser exactos, o sea, como señalan los científicos, dear old Pi). O sea, el río recorre tres veces lo que podría recorrer sólo una vez.

Absurdo. Podría parecer absurdo (a menos de que la hidratación de la superficie planetaria sea la razón... pero, esto aparte) podría considerarse absurdo. Y absolutamente todos los ríos siguen esta regla. Y, tal vez, si hay una regla para los ríos, tal vez también nosotros y nuestras líneas curvas y nuestros retrocesos y avances e impracticidad y errores y correcciones y el número pi y la ausencia de lo sencillo, de lo straightforward, de lo directo, de lo práctico, de lo fácil. Tal vez sólo sea la forma de ser de lo que sea que posibilita la existencia, y de todas sus creaciones.

Esto me parece, a mí también, recomfortante. Quiero decir a mí también como a Shatzy, uno de los personajes del libro City, en el que unos científicos anónimos y mudos permiten llegar a estas conclusiones: que es recomfortante saber que haya una regla objetiva y precisa detrás de nuestro errar.

Acabo pensando en los ríos, y en el hecho de que se pusieran a estudiarlos precisamente porque no les cuadraba esa historia de que un río, teniendo que llegar al mar, invierta tanto tiempo, o sea, elija, deliberadamente, hacer un montón de curvas, en lugar de dirigirse directamente a su meta, tienes que admitir que es algo absurdo, y es exactamente lo que ellos pensaron, hay algo absurdo en todas esas curvas, de manera que se pusieron a estudiar el tema y lo que descubrieron al final, es increíble, es que cualquier río, no importa donde esté ni cuál sea su longitud, todos los ríos, todos y cada uno de los ríos, antes de llegar al mar hacen exactamente un recorrido tres veces mas largo que el que harían si fueran en línea recta, asombroso, piénsalo, tres veces lo que sería necesario, y todo a base de curvas, justamente, sólo con esa estrategia de curvas, y no ese río o ese otro, sino todos los ríos, como si fuera algo obligado, una especie de regla para todos, es algo increíble, una locura, verdaderamente, pero eso es lo que descubrieron con científica seguridad a base de estudiar los ríos, todos los ríos, descubrieron que no están locos, es su propia naturaleza de ríos la que los obliga a ese vagabundeo continuo, e incluso exacto, de manera que todos, y digo todos, al final navegan por un camino tresveces más largo de lo necesario, es más, para ser exactos, tres coma catorce veces, te lo juro, el famoso pi griego…

No encontré el fragmento entero en español en la red, aquí va la explicación completa de la teoría de voz de Shatzy en italiano:

...mi viene solo in mente quella storia dei fiumi, se proprio voglio trovare qualcosa che mi faccia digerire tutta questa faccenda, finisco per pensare ai fiumi, e al fatto che si son messi lì a studiarli perché giustamente non gli tornava ‘sta storia che un fiume, dovendo arrivare al mare, ci metta tutto quel tempo, cioè scelga, deliberatamente, di fare un sacco di curve, invece di puntare diritto allo scopo, devi ammettere che c’è qualcosa di assurdo, ed è esattamente quello che pensarono anche loro, c’è qualcosa di assurdo in tutte quelle curve, e così si sono messi a studiare la faccenda e quello che hanno scoperto alla fine, c’è da non crederci, è che qualsiasi fiume, non importa dove sia o quanto sia lungo, qualsiasi fiume, proprio qualsiasi fiume, prima di arrivare al mare fa esattamente una strada tre volte più lunga di quella che farebbe se andasse diritto, sbalorditivo, se ci pensi, ci mette tre volte tanto quello che sarebbe necessario, e tutto a furia di curve, appunto, solo con questo stratagemma delle curve, e non questo fiume o quello, ma tutti i fiumi, come se fosse una cosa obbligatoria, una specie di regola uguale per tutti, che è una cosa da non credere, veramente, pazzesca, ma è quello che hanno scoperto con scientifica sicurezza a forza di studiare i fiumi, tutti i fiumi, hanno scoperto che non sono matti, è la loro natura di fiumi che li obbliga a quel girovagare continuo, e perfino esatto, tanto che tutti, dico tutti, alla fine, navigano per una strada tre volte più lunga del necessario, anzi, per essere esatti, tre volte virgola quattordici, giuro, il famoso pi greco, non ci volevo credere, in effetti, ma pare che sia proprio così, devi prendere la loro distanza dal mare, moltiplicarla per pi greco e hai la lunghezza della strada che effettivamente fanno, il che, ho pensato, è una gran figata, perché, ho pensato, c’è una regola per loro vuoi che non ci sia per noi, voglio dire, il meno che ti puoi aspettare è che anche per noi sia più o meno lo stesso, e che tutto questo sbandare da una parte e dall’altra, come se fossimo matti, o peggio smarriti, in realtà è il nostro modo di andare diritti, modo scientificamente esatto, e per così dire già preordinato, benché indubbiamente simile a una sequenza disordinata di errori, o ripensamenti, ma solo in apparenza perché in realtà è semplicemente il nostro modo di andare dove dobbiamo andare, il modo che è specificatamente nostro, la nostra natura, per così dire, cosa volevo dire?, quella storia dei fiumi, sì, è una storia che se ci pensi è rassicurante, io la trovo molto rassicurante, che ci sia una regola oggettiva dietro a tutte le nostre stupidate, è una cosa rassicurante, tanto che ho deciso di crederci...

È come se fossero obbligati a girare, capisce?, sembra un’assurdità, se ci pensa non può evitare di prenderla per un’assurdità, ma il fatto è che loro devono andare avanti in quel modo, mettendo in fila una curva dopo l’altra, e non è un modo assurdo o logico, non è né giusto né sbagliato, è il loro modo, semplicemente, il loro modo, e basta.

Si a alguien le piace leerla toda, está toda en línea, ecco il link: City di Baricco

10.1.10

Plumas y agua

Aquí la lluvia cae como si nevara. Como si las nubes pasaran demasiado bajo y el inesperado calor les desprendiera, de las partes más bajas, diminutas plumas de agua, que van cubriendo todo lenta y persistentemente, acomodándose sobre las hojas y los balcones como perlitas de agua, o acumulándose para después caer al piso en forma de gotas.

4.12.09

mi Città

Me rehúso a terminar de leerlo. Me rehúso a que se convierta en un recuerdo (empolvado o no), me rehúso a que se convierta en un libro definitivamente cerrado, me rehúso a regresarlo al estante y a dejar de llevarlo conmigo a todos lados. A los buenos amigos no se les abandona de esa manera.

City. Lo empecé a leer en la húmeda y calurosa soledad de un verano de Vancouver, tal vez, o en la de un caluroso otoño (un bello "indian summer"). Esperé más de un mes para que la librería lo trajera - pensé, incluso, que habían olvidado o cancelado mi pedido y ya estaba resignada cuando recibí la llamada, una tarde sin importancia mientras revisaba el correo. Tuve que esperar unos días más para ir a recogerlo, y por fin lo tuve junto a mí.

He de confesar que no fue una relación fácil, sobre todo al principio: conflictos de entendimiento y comprensión mutua, como en todas las relaciones: un suyo apasionado interés en el fútbol, y una mía aberración a él, acompañada de una ignorancia tal de la terminología que ni siquiera me dí cuenta de que estaba hablando de eso hasta después de varios párrafos; historias sobre el viejo oeste, otro de los temas de los que puedo perfectamente prescindir en mi vida, y, para acabarla de amolar, el box, tan parte de todo su mundo que varias veces cerré el libro y lo dejé por varios días, semanas, creo que incluso meses.

En este caso, el orgullo fue justamente lo que salvó la relación, junto con la curiosidad. Comencé a comprender el rompecabezas, los términos técnicos se volvieron familiares, las voces entrelíneas comencé a escucharlas, y, por fin, se produjo el enamoramiento: escuché la poesía disfrazada de prosa que tanto anhelaba. Comencé a subrayar mis frases favoritas con lápiz, algunas varias veces, como demostrando mayor acuerdo con lo dicho, y tal vez incluso haya circulado con gran entusiasmo una que otra.

Nuestro primer viaje juntos tuvo algo de romanticismo kitsch: no fue propiamente París, pero sí una especie de sucursal, la cosmopolita y vibrante Montreal. Estuvo conmigo mientras desayunaba tardíamente un café y algún panecillo, mientras me perdía (literalmente) por las calles, y mientras regresaba al lugar a donde me hospedaba en la fría y temprana oscuridad del país. Después estuvo el regreso a México, la visita a Cancún, y la tan esperada visita al hogar de mi confesado y verdadero amor, con quien lo engañé sin reparos - comunque, la nuestra nunca fue una relación declaradamente... abiertamente... definida, digamos.

Y estuvo ahí, siempre, en la ciudad. La ciudad mía tan querida y tan ansiada, mi ciudad y la suya juntas, y después la nueva partida, el nuevo hogar, a donde me acompañó también tantas otras veces durante tantos meses. Y el ahí, aquí, conmigo, contándome bellamente lo que yo sentía, dándome unas explicaciones maravillosamente lúcidas, consolándome otras veces, mostrándome varios nuevos paisajes, y hablándome del tiempo.

¿Cómo podría dejarlo atrás? ¿Cómo podría convertirlo en un recuerdo, en algo muerto que se revive a medias con la memoria? No puedo. Ni quiero. Me rehúso.

Y él me sigue esperando, sobre el escritorio, en la mesa de noche, o en la bolsa. Y yo lo miro, y sé que él me mira también, aunque no diga nada... Me pregunto qué pensará él.


11.11.09

Ancora sulla bellezza



I find beauty in odd places. Sometimes I'm driving, or walking, and like... I just stop. And freeze. Maybe a sight... the way a light hits a building, the way a shadow's thrown accross the street.

I think beauty embodies what we consider ugly, as well as what we consider beautiful.

For me, beauty is... history. Beauty is... having lived. Beauty is... evidence. It's a mark.


Voz: Michael Ray Charles (entrevista)
Propuesta: Ah Shinnie Star de Michael Ray Charles

10.8.09

Música Barroca II - Bach por aquí y por allá

Bach en el metro - El silencio antes de Bach




Bach en la Habana - Tu conga Bach




Música Barroca
http://the-years.blogspot.com/2009/08/musica-barroca.html

3.8.09

Música Barroca

Con la ventana abierta, un cielo soleado, un viento fresco y el cuerpo sobre la cama, el barroco es pura apoteosis.

6.6.09

Sobre la utilidad de la belleza - Apéndice



... la esencia de lo bello no estriba en su contraposición a la realidad, sino que la belleza, por muy inesperadamente que pueda salirnos al encuentro, es una suerte de garantía de que, en medio de todo el caos de lo real, en medio de todas sus perfecciones, sus maldades, sus finalidades y parcialidades, en medio de todos sus fatales embrollos, la verdad no está en una lejanía inalcanzable, sino que nos sale al encuentro. La función ontológica de lo bello consiste en cerrar el abismo abierto entre lo ideal y lo real.


Voz: Hans G. Gadamer, en La actualidad de lo bello

Propuesta: Hesído y la musa, de Gustave Moreau

Antecedente: http://the-years.blogspot.com/2009/03/sobre-la-utilidad-de-la-belleza.html

16.3.09

Sobre la utilidad de la belleza

Fuimos a ver orquídeas a un invernadero. No nos interesaba comprar, sólo queríamos verlas.


Hace tiempo conocí a alguien que enfatizaba mucho la belleza. No sé si alguna vez me explicó cuál creía que era su importancia, o por qué la amaba tanto; es cierto que yo nunca lo pregunté, pero es que lo decía con tanta fé en ella, que el sólo hecho de pronunciar la palabra y mirar hacia el aire, sin ver nada, como lo hacía, no dejaba lugar a dudas: era la belleza, y era algo esencial para la vida, era casi la razón de existir.

He de confesar que a mí, a veces, ese favorecimiento imparcial me parecía un tanto cursi, o caduco. Pero también recuerdo algunas vivencias: por ejemplo, un día especialmente difícil, en que me metí a hacer un trabajo que no sabía hacer muy bien porque necesitaba la lana. La cosa iba fatal, pero por fin llegó la hora de la comida. Para llegar a la cafetería, había que pasar por un camino que cruzaba por en medio de una pequeña reserva donde crecían varias flores silvestres: unas naranja, diminutas, como conos delgados, que se dejaban caer desde varias esferas; otras amarillas y cándidas y sencillas, como vestidos de niñas corriendo en campos; otras magenta, tal vez, o rojas, diminutas, no recuerdo bien. Mirar esas flores por el minuto o dos que me tomó cruzar esa parte del camino fue... No sé bien cómo explicarlo: sentí un alivio alimentado por una especie de alegría que me entraba por los ojos. Y el resto de la tarde se me hizo menos pesado.



Existe también la belleza que se crea o que se encarna. La danza, por supuesto, cuando lo es. O también otras cosas, otras tradiciones que han sabido encontrarla en el movimiento del cuerpo. Mi maestro de tai-chi dice que las series de movimientos no son sólo una coreografía bonita, que al enfocarse sólo en eso se pierden los beneficios de la práctica. Nunca se lo he dicho, tal vez se lo diga algún día, pero creo que eso no es cierto: seguir el abanico o la espada o simplemente la mano con la mirada, moviéndose lentamente acariciando el aire o cortándolo por segundos, sentir el tiempo, y saber que el cuerpo que se mueve crea cierta belleza, es el beneficio más sutil, y, tal vez, el que más acaricia al alma: una callada alegría que comienza a habitar cada poro, y se irradia. Algunas veces, desaparecen las barreras entre el aire y el practicante; a veces, deja de ser tanto ego, aunque pueda parecer justo lo contrario.



Ese domingo, la belleza también era invisible, y generosa: se encontraba en el aire dulzon que rodeaba a las orquídeas, que se alzaban una tras otra, en hileras de blancos, rosas, magenta y amarillo. Ellas regalaban su belleza como una declaración franca de alegría, que afirmaban tajantemente apelando a la mirada, y ofreciendo sin preguntar el último argumento, que curaba al respirar.