"...to enclose the present moment; to make it stay; to fill it fuller and fuller, with the past, the present and the future, until it shone, whole, bright, deep with understanding."

Virgina Woolf, The Years


24.5.08

Aretes, café

para Luza


Hoy me dieron ganas de ponerme aretes. Los dejé de usar en algún momento de la universidad, creo, y tuve que volver a hacerlo para la boda de mi hermana - fue necesario, incluso, ir a que volvieran a perforarme el lóbulo derecho, que ya se había cerrado. Después de eso los usé por algunos meses, y después dejé de usarlos otra vez, hasta estos últimos días. Hoy escogí unos de esferas de piedra verde, de un color claro y lechoso, casi translúcido, que le compré a una chava que atendía la caja en uno de los Gandhis (librería) del centro (en Madero, creo que está, no?) - me gustaron muchísimo por cómo los sostiene un alambre que también los rodea con una semiespiral. Me les quedé viendo tanto que acabó por vendérmelos, por la módica cantidad de diez pesos, y después me contó que los hacía un amigo suyo y los vendía en Balderas, de a 3 por 30 pesos.
¿Es que todas esas cosas que no pertenecen pero que se vuelven una suerte de extensión de nuestro cuerpo, y de nuestra personalidad también, tienen cierto poder sobre nosotros mismos y/o sobre otros? Pienso, sobre todo, en un documental que alguna vez vi, de alguna tribu en África donde son los hombres los que se adornan - se pintan y se visten e imitan el cortejo de cierto pájaros, y las mujeres los miran, y escogen, y en la noche puede que alguna de ellas se fugue con alguno de ellos, dejando atrás a quienes deja atrás.
Fui al museo a recoger unos libros que resultaron más grandes y pesados de lo que esperaba; a una librería a buscar una novela que no encontré; y después a leer a un café... ja. Pedí un capuccino, a pesar de la cafeína. Como siempre, los baristas de lo más amables y sonrientes. Como siempre, había más personas solas que acompañadas. Esta vez me dí a la tarea de contar a las primeras... pero después me pareció más fácil contar las que estaban con alguien más.
Concluida la tarea, me pareció pertinente concentrarme en lo propio: hojée el libro sobre historia de los manga y el otro sobre un performancero chino (prístino, con el lujo de romper el plástico y todo), garabatée un poco, y finalmente me puse a leer. Cuando quedaba relativamente poco café, tiré la taza sobre la mesa y manché el piso. Limpié un poco y seguí leyendo. Poco después volví a tomar la taza, eché la cabeza hacia atrás, entrecerré los ojos, entreabrí los labios y no encontré más café. Decidí que era hora de irme. Al llevar el vaso desechable de nuevo hacia la mesa me encontré con la mirada fija de alguien. Sonreí inconsecuentemente, dejé que mi mirada continuara su camino hacia el libro y luego hacia la bolsa, y escuché con sorpresa algo sobre The Hours y luego great book (or was it great movie he said?).
I looked up. I like how the stories are intertwined, dijo, mientras hacía algo como espolvorear canela o tratar de diluir azúcar, a cierta distancia de mi mesa. Francamente, no pensé que alguien estuviera poniendo atención a lo que estaba leyendo aunque, he de admitir, la portada es bastante llamativa, sobre todo por esa costumbre que tienen las editoriales de substituir diseños por pósters de película (cómo me choca)... y sí, siempre me da cierta vergüenza sacar el libro, tan Meryl Streep, tan Nicole Kidman y un poco menos la otra actriz que no recuerdo cómo se llama. Yes, yes, it is, I managed somehow to answer, and then, Have you read Mrs. Dalloway? Creo que no escuchó, se acercó y dijo algo así como I'm sorry? Lo repetí. No, no la había leído. Musité algo sobre los beneficios de hacerlo, sobre los personajes, etc. Y luego la pregunta: seguir conversando o no, invitarlo a sentarse o no, by the way, my name is... or not, allow one thing to lead to the next or not. I guess I'll have to look into it. Yeah... Yeah... That was sort of the end of it.
I stood up, threw the garbage away, and thought the barista should know I had spilled some coffee on the floor. Oh yeah, no problem. Recogí la bolsa con los libros, me dirigí hacia la salida y me encontré con la voz, have a good night, y con los ojos, como si quisieran decir cualquier cosa menos adiós. Decidí no voltear hacia el lugar detrás de la ventana donde lo había visto sentarse. Decidí dejar perder la oportunidad... cierto miedo que prefiere llevar el nombre de prudencia. Dí la vuelta a la esquina y me encontré, escrito en algún lugar, trying is believing, o algo así. Y después, en una vitrina, The Book of Tea. Me pregunté, mi querida Luza, si es que habrá alguna forma de identificar a los que saben dónde se toma el té, o cómo poner una mano sobre otra... pensé, sin realmente recordar, en los que no lo han sabido, o han preferido olvidarlo, o ignorarlo; no pude evitar recordar a alguno del que nunca supe si lo sabría o no.
Pensé, también, en algo más de lo que escribiste, en cómo he querido continuar esa conversación pero la he ido dejando - aquello sobre la caperucita roja, espero que no te moleste que lo cite:

Comparto tu ingenuidad, soy casi una profesional de la candidez, asumo que durante años he sido la mismísima encarnación de caperucita roja. Pero hay mañanas en las que salgo de casa pensando que ya no quiero ser así, y me repito esto ante cualquier extraño que quiere acercarse: la naturaleza del ser humano es de una desconfiabilidad que rebasa cualquier prueba. A veces me gustaría, sólo por curiosidad -y ese es vicio de caperucita-, saber qué poder tienen los pelos y los dientes de los extraños para atreverse a preguntar a qué dios le reza uno. Más práctico sería fingirse sorda, pero tampoco soy práctica. Me gusta irme por el camino largo, y cuando más doloroso se vuelve el trayecto la voz de mis tripas me recuerda que no hay razones para angustiarme, al fin que ya conozco el camino de regreso.

Tal vez el camino de ida también sea familiar, a su modo, aunque sea siempre diferente. Y el de regreso también tiene sus lobos... Digo, uno corre el peligro de tener que pernoctar en el bosque, de puro cansancio, con la caperucita o lo que sea que buenamente uno haya tenido a bien traer en la canasta.
Tal vez exista, también, la posibilidad de encontrarse con los pocos que saben dónde y cómo se toma el té, con los pocos que saben extender su mano... o no. Quién sabe lo que nos depara el azar.
Cuando voy a algún café siempre me debato entre pedir algún tipo de té negro o con especias, o alguna bebida hecha con café (me rehúso a tomar café descafeinado... no sé, es como comer hamburguesas de soya o algo por el estilo). Hoy, mientras la barista preparaba mi capuccino, vi una propaganda de unas bebidas que se prometen maravillosas, anunciándose como red capuccino, red expresso e incluso como red frapuccino... están hechas, al parecer, con un té rojo que contiene poco o nada de la dicha substancia. Creo que he encontrado la solución. I guess I'll give it a shot next time.
PS: A pesar de la coincidencia, la plática sobre Las Horas no puede decirse que haya sido realmente plática. Sigue pendiente.

3 comentarios:

Juan Carlos Medrano dijo...

Muy peculiar tu humor; me alargó la sonrisa un poco, luego los detalles detonaron alguna mueca y al final me vi obligado a preguntarme llanamente si yo sabría dónde tomar té...

Seguramente no. Pero creo que soy uno de los mejores catadores de hamburguesas de soya... aunque, pensándolo con más pausa... tampoco ¿eh?, eso del gluten y sus beneficios nunca me ha quedado del todo claro.

Anyway.

Lo que sí es un hecho irrefutable es que me precio de ser uno de los pocos que tienen (y entiéndase que tenía... 7 años, por ahí, jeje) el libro del Parque Jurásico de Michael Crichton sin portada de esqueleto de T-Rex y/o letras de merchandising spielbergero -eso se oyó muy..muy... tropical, creo yo); en vez de eso es una linda tapa negra con una cadenita de ADN en rojo y letras en bajo relieve: J-Park by Crichton.

Bien ¿no?.
Saludos.

pensamientovisible dijo...

Dejé un pequeño presente para ti.
Un abrazo de domingo por la noche negándose a ser lunes.
http://pensamientovisible.blogspot.com/2008/05/years.html

ursula dijo...

jajaja, alguna vez comí unas buenísimas con almendras y champiñones, y las de setas con queso también son muy ricas.

Yo también me quedé pensando después lo mismo sobre mí...

Qué fortuna lo de tu edición... yo traté de conseguir una del señor de los anillos que no tuviera a elija wood y a la maravillosa personificación de Gandalf en la portada... pero ahi están los tres volúmenes sentados en el librero.

Un abrazo Juan Carlos!